La politización de las Cajas de Ahorros es un hecho indiscutible, si a alguien le queda alguna duda no tiene más que repasar los recientes acontecimientos en Caja Madrid.
Parece que la corriente de los defensores de la vÃa "despolitizada", entre los cuáles me encuentro, es cada vez mayor, o que nuestras opiniones tienen mayor eco. Hasta ahora se habÃan planteado dos vÃas para sortear el asunto polÃtico: capitalizar las cajas con cuotas participativas que incorporen derechos polÃticos y eliminar el derecho de veto de las comunidades autónomas a fusiones entre cajas de diferentes territorios.
La vÃa de las cuotas participativas con derechos polÃticos, actualmente sólo incorporan derechos económicos, supone "de facto" iniciar un proceso complejo de privatización de las Cajas que tiene simpatizantes entre algunos dirigentes de las Cajas y la oposición frontal de partidos polÃticos y sindicatos.
Eliminar el derecho de veto de las Comunidades Autónomas permite desvincular del ámbito polÃtico la decisión fusionar cajas de diferentes territorios. No suena mal intentar resolver el puzzle de la reestructuración bajo el criterio de la lógica y de la eficiencia ya que, a priori, parece que una fusión extraterritorial genera menos solapamientos y más sinergias que una interterritorial. Entre los partidarios de esta vÃa se encuentra casi todo el mundo, gestores de las Cajas y Banco de España incluidos, y como detractores los partidos polÃticos que prefieren resolver el puzle de forma que se asegure su hegemonÃa en los órganos de decisión de sus respectivos "feudos financieros". Este tema podrÃa haberse solucionado, al menos parcialmente, con el Frob (Fondo de Reestructuración Bancaria Ordenada), pero finalmente el Ministerio de EconomÃa se reservó la competencia de poder oponerse a las operaciones de fusión o integración planteadas por el Banco de España.
Ayer podÃamos leer en la prensa financiera que "el Banco de España solita fichar ejecutivos de prestigio para las cajas", la recomendación iba dirigida a las Cajas intervenidas para que pongan al timón a profesionales de contrastado prestigio sin injerencias polÃticas en su nombramiento.
Estamos siendo muy imaginativos para intentar sortear el problema de la intervención polÃtica pero ¿porqué no atacamos el problema de raÃz?, ¿porqué no modificamos la Ley de Cajas?. Las Cajas de Ahorros son un actor financiero de primer orden que compiten con la banca en prácticamente todos los segmentos de mercado, ¿no es lógico asegurar que dispongan de órganos de gobierno eficaces y profesionales?. En la situación actual las Cajas navegan entre dos aguas: el modelo de mercado que busca el crecimiento y la rentabilidad sostenidos y el modelo de toma de decisiones impregnado por criterios de marcado corte polÃtico.
Francisco Duato Vayá
Socio Director
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