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Importancia del Plan Inicial
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Viernes, 9 de octubre del 2009 12:01 - María José Martínez Gil
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Además de una comunicación fluida, ya comentada en el blog anterior, otro de los aspectos clave a la hora de llevar a cabo una transacción con éxito es haber desarrollado desde el comienzo un Plan Inicial.
Ese Plan Inicial debe asegurar que la transacción sea planteada con absoluto realismo, no engeñarse sobre cuestiones relevantes como por ejemplo el valor o la duración del proceso. El “deal” debe ser fiel reflejo de la situación real de la operación. Es mejor dar y asumir las malas noticias al comienzo; dejarlas para el final, solo puede conducir al fracaso.
Ese Plan nos debe permitir conocer en profundidad qué es lo que va a ganar el posible inversor. En las negociaciones lo óptimo es contar con un argumento sólido. Conocer los beneficios que le reporta la operación al inversor, es un argumento que no suele fallar.
Asimismo, hay que estar preparado para las eventualidades y resulta ser muy útil el contar con un plan “B”. Cuando las cosas se ponen difíciles hay que tener la flexibilidad y la capacidad de presentar alternativas. Si esa alternativa la tenemos analizada y estudiada desde el minuto uno, estaremos en mejor posición de defensa de nuestros intereses. Hay que tratar de improvisar lo justo.
Y por último y no menos importante, se deben definir responsabilidades y asignar las tareas cuando se está desarrollando el Plan Inicial. Es deseable que esa designación y atribución de tareas sea competencia del accionista de la Compañía o, en su defecto, del director ejecutivo.
Junto con la comunicación fluida y la definición de un Plan Inicial, quedan otras dos cuestiones de vital importancia para el buen desarrollo de la transacción. La fijación de garantías y compromisos por una parte y la pericia en el manejo de la información por otra. Ambos aspectos los desarrollaremos en blogs posteriores.
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