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Las Familias Empresarias y La Empresa
| Como el MAB puede ayudar a las Familias Empresarias a garantizar el futuro |
| Martes, 6 de abril del 2010 17:05 - Fernando Iglesia | |
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¿Qué es lo que dificulta la supervivencia de las empresas familiares? Los expertos son casi unánimes en las ventajas competitivas de las empresas familiares: rapidez en la toma de decisiones, mayor cultura del esfuerzo, más flexibilidad y mayor capacidad de improvisación. Pero estas ventajas, sin duda muy valiosas, se ven contrarrestadas por debilidades que se repiten frecuentemente y que amenazan su continuidad: falta de delegación, confusión entre la condición de propietario y la de directivo, mezcla indiscriminada de aspectos empresariales, emocionales y económicos, no tener normas previamente establecidas para la gestión y planificación de la empresa y cargas fiscales hasta ahora muy gravosas. Pero una Empresa Familiar para la Familia Empresaria, es “algo más”: entre otras muchas cosas, es un elemento de “cohesión familiar”, es un instrumento para transmitir valores, es una herramienta de “prestigio” y de reconocimiento, es un entorno donde dejar fluir la pasión... y también un foco continuo de problemas de difícil solución, lo que puede poner en peligro su supervivencia. Para resolver estos aspectos importantes para la Familia Empresaria, es absolutamente necesario y prioritario garantizar la continuidad de la Compañía. Cada vez se tiene más conciencia de que la empresa familiar debe ser más profesional y que tienen una problemática específica que es objeto de estudio en las Universidades. También los Organismos oficiales se han dado cuenta de la idiosincrasia de estas empresas. Podemos afirmar que las soluciones principales para la supervivencia de estas empresas son: previsión a largo plazo y gestión profesional, bien sea llevada a cabo por miembros de la familia o por profesionales externos. Pero a estas consideraciones sobre la Empresa Familiar, en los momentos actuales deberemos añadir algo muy importante y trascendental: ¿cómo afectará la crisis y más concretamente, la falta de liquidez y de financiación tradicional a las Empresas Familiares? En la coyuntura actual de falta de crédito, muchas empresas Familiares que cuentan normalmente con recursos más limitados que grandes Corporaciones cotizadas, deberán ineludiblemente abrirse a nuevas vías alternativas de financiación y demostrar su credibilidad a nuevos inversores. Y creo que, todos somos concientes de lo difícil que resulta plantear la supervivencia ante la crisis, exclusivamente con las líneas de financiación habituales, utilizadas hasta la fecha. En este nuevo escenario, los recursos propios recuperarán el protagonismo perdido en la estructura de Capital de las Empresas Llegados a este punto, hay que considerar seriamente el Mercado Alternativo Bursátil, MAB, como una realidad financiera y empresarial para las empresas en expansión que les permita obtener una nueva fuente de financiación, y dar un salto importante de calidad y estabilidad a la Empresa Familiar española: Si una Empresa Familiar tiene capacidad para crecer, buenas posibilidades de mejorar su posición competitiva con productos innovadores que aporten ventajas competitivas o tiene capacidad de internacionalizar su actividad, el MAB puede ser la solución para sacar adelante sus proyectos y superar las restricciones financieras actuales y garantizar su futuro. Para ello, la Empresa Familiar deberá demostrar que es capaz de ser atractiva y generar “ilusión” a través de su Proyecto empresarial a nuevos Accionistas. El acceso a este nuevo mercado de capitales facilitaría la captación eficiente de recursos propios necesarios para el crecimiento y expansión de la Compañía, mediante la entrada de nuevos inversores y dotaría de liquidez a sus socios actuales. La salida a Bolsa permitiría asimismo a muchas empresas familiares la utilización de esquemas retributivos sofisticados, basados en la evolución de sus propios valores, para lo que la liquidez de los mercados es casi imprescindible, así como incrementar su visibilidad y notoriedad, enriqueciendo su cultura corporativa y prestigio. Este es el precedente de empresas como A.B. Food en el AIM inglés o Antevenio en el Alternext francés, que dispararon su cifra de negocio al poco tiempo de darse a conocer en estos mercados. Como hemos podido comprobar recientemente en nuestro país, pocas veces la aparición de dos empresas en los mercados cotizados ha hecho tanto ruido: En 2009, Zinkia e Imaginarium, se “atrevieron” a dar el paso de dirigirse a inversores cualificados, contarles su proyecto, ampliar su capital y cotizar en el MAB, y en poco tiempo han pasado de ser Empresas prácticamente desconocidas a ser protagonistas importantes de las “páginas salmón”. Han pasado a “jugar otra liga”, y esa notoriedad no es inmerecida ni casual. El Mercado Alternativo Bursátil (MAB) abre una nueva vía de financiación a las medianas empresas que buscan expandirse y que pueden cotizar en bolsa con una regulación específica para ellas y unos costes adaptados a sus características. Cotizar en el MAB es una forma eficaz de: - Financiar el crecimiento mediante recursos propios. - Incrementar la notoriedad, prestigio e imagen de marca. - Ser más transparente en la gestión. - Facilitar liquidez a los accionistas. - Tener una valoración objetiva y constante de la empresa. - Profesionalizar la gestión. - Resolver problemas en el proceso de sucesión - Y finalmente, asegurar la continuidad de la Empresa. Empresa Familiar y Empresa cotizada son conceptos perfectamente compatibles: vender parte de las acciones en el mercado permite dar entrada a accionistas institucionales y minoritarios sin que eso implique una pérdida de control por parte de la Familia Empresaria y por el contrario, significa que las acciones emitidas por esa Sociedad, puedan ser negociadas regularmente en un Mercado organizado de valores. Si lo consigue, significará irrefutablemente que la Empresa Familiar habrá sabido ilusionar a inversores, transmitir un Proyecto y un rigor en la gestión: en definitiva habrá generado expectativas y confianza en su futuro. Como conclusión, el MAB no es la única vía para garantizar el futuro de una Empresa Familiar, pero sí que puede ser “la prueba del nueve”: si una Empresa no ILUSIONA a Inversores externos, difícilmente tendrá garantizada su superveniencia!!! |
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