La batalla se iguala
En la crisis actual, se tiende a decir que es el momento de los industriales pues los capital riesgo no tienen acceso a deuda para elevar los múltiplos y, sin embargo, los industriales pueden pagar más porque pueden compartir con el vendedor el valor de las sinergias y por tanto pagar más.
No obstante el precio no es la única variable en un proceso de compraventa de empresa, la oportunidad, la velocidad, la capacidad de seducir al equipo directivo, disponer de dinero rápido sin necesidad de recurrir a deuda, son factores que pesarán en el juego competitivo.
Hasta ahora, cuando entraba un capital riesgo en un proceso los industriales se retiraban, sabÃan que el inversor financiero iba a pagar más. Ahora la batalla se iguala, cada uno juega con sus armas y el desenlace no es tan claro.
Los Capital Riesgo
Los Capital riesgo también tienen una actividad fabril, son fabricantes de TIR: para ello buscan oportunidad de compra a buenos precios (saben negociar muy bien), ayudan a la creación de valor introduciendo mejoras en la gestión de la participada o haciéndola crecer por adquisiciones en busca de sinergias y estudian a fondo antes de embarcarse en una operación las probabilidades de salida.
Tienen frente al industrial la ventaja en los procesos de adquisición que son más rápidos en actuar cuando surge una oportunidad, no tienen que estudiar el encaje estratégico, tan solo la oportunidad.
El capital riesgo tiene también ventajas para obtener financiación pues está más habituado a esos procesos y da mas confort en la modelización financiera, conoce bien que buscan los bancos y hasta donde pueden llegar y solicitan la deuda consistentemente.
Tiene también más capacidad para acercarse a los gestores (directivos) pues el industrial representa habitualmente una amenaza para ellos.
El capital riesgo tiene lo que hoy es más demandado: Capital. Ello le hace especialmente poderoso en este entorno en el que muchas empresas necesitan nuevo capital para reforzar su balance ante la presión que están sufriendo por parte de los bancos acreedores.
A la hora de estructurar fórmulas de pago, el capital riesgo es más creativo pues tiene más experiencia, puede dar EMBYs y Ratchets a los directivos, acordar formulas de vendor finance o de earn outs (cosa que no pueden hacer los industriales pues compran para integrar y es muy difÃcil medir el ear out en esos casos).
Y los industriales
El industrial busca principalmente encaje estratégico: compañÃas que no distorsionen el proyecto principal que ya tienen.
El industrial realiza un estudio más lento y no se fijan tanto en la oportunidad. Está dispuesto a perder oportunidades. Conoce bien el sector y sabe que tarde o temprano saldrán otras, por ello no sobrepaga (el capital riesgo, sin embargo, está más presionado por temor a perder la oportunidad).
Su due diligence es más fácil, pues entiende bien la industria y detecta con mayor claridad las variables de valor. Busca entender las perspectivas industriales y cómo encaja en su propio proyecto.
Los industriales huyen de las subastas pues no dominan los tiempos. Las subastas establecen plazos cortos y la falta de tiempo no les permite analizar bien y madurar el encaje estratégico.
En la variable precio, ganarán la batalla, pueden pagar más pues generan sinergias con la empresa adquirida o porque la adquisición mejora su posición competitiva a largo plazo.
El vendedor se siente más a gusto hablando con el industrial pues hablan el mismo idioma.
En definitiva, la guerra continúa. El año 2007 el 49% de las operaciones en España las hicieron industriales y el 25% las realizaron entidades de capital riesgo (que son solo 150). Pronto veremos los resultados de este año, parece que la batalla se iguala.