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Compraventa de Empresas
Europa se enfanga en Grecia
 
Jueves, 26 de enero del 2012 18:40 - Enrique Quemada
Los gobernantes de Europa pensaron al principio que si a Grecia le daban más tiempo podría controlar su déficit y acceder de nuevo al mercado de bonos. Por ello, el 7 de mayo 2010 se aprobó un paquete de ayuda entre el FMI y el BCE de 110.000 millones (con ello se realizaba un rescate encubierto de bancos franceses y alemanes).

Más tarde, el 21 de julio, se vio la imposibilidad de que Grecia atendiese a su deuda por lo que se planteó un segundo rescate de 109.000 euros y se propuso un canje voluntario de las entidades privadas tenedoras de bonos por otros nuevos con vencimiento a 30 años, esto implicaba a los tenedores una pérdida del 21% del valor de los bonos.

Como continuaba el deterioro, optaron después por exigir una quita “voluntaria” del 50% para los acreedores privados sobre la deuda griega. Esto ha traído terribles consecuencias sobre el resto de los bonos de los países periféricos de la eurozona pues los inversores internacionales se han sentido estafados.

Aun así, la quita ya pactada del 50% de la deuda por parte de los acreedores privados deja todavía a Grecia con un endeudamiento del 120% del PIB y en clara situación de insolvencia. Por ello, Grecia necesita otra quita más agresiva para evitar la bancarrota.

Por eso, se ha reunido esta semana el Eurogrupo para estudiar una quita más agresiva a inversores privados (pues al no estar afectados los organismos europeos ni el FMI en la quita del 50%, la quita real es tan solo del 30% y el país sigue siendo insolvente). El FMI se ha hartado de ayudar y exige al BCE que de un paso adelante y asuma también su pérdida en los bonos griegos al igual que los acreedores privados. El BCE se resiste enérgicamente pues tendría graves pérdidas en sus 40.000 millones de euros en bonos griegos.

Engaño tras engaño

La Unión Europea ya fue engañada por Grecia en el año 2000 con una serie de manipulaciones estadísticas para conseguir la entrada en el Euro, sacaron todo tipo de gastos de los libros y quitaron del IPC aquellos elementos cuyos precios habían subido (como los tomates) el día que se midió la inflación de ese año. Como tenían que mantener un déficit menor al 3% del PIB siguieron manipulando los libros para hacer creer que lo cumplían.

En Grecia, engañar a Hacienda es una práctica habitual (dos tercios de los médicos privados en Grecia declaran ingresos anuales por debajo de 12000 euros), los juzgados tardan 15 años en resolver los delitos fiscales y la economía sumergida alcanza el 40% del PIB (comparado con el 18% de media en Europa).

Entre los años 80 y 90 los tipos de interés de los griegos eran de un 10% (mil puntos básicos) por encima de los alemanes porque los inversores temían que los griegos no pudieran pagar sus deudas. En 2001, entraron en el Euro y pasaron a endeudarse a los mismos tipos que Alemania (en lugar de al 15%, al 5%). A estos tipos, el Estado griego se lanzó a emitir bonos y a gastar sin tasa, escondiendo los gastos debajo de la alfombra para que no se viese el brutal incremento de déficit en que incurrían.

Cuando Papandreu llegó en 2009, el anterior gobierno de Grecia había estimado un déficit para el 2009 de 3,7%, dos semanas después se revisó a 12,5% y luego se ha visto que es superior al 14%. El Pasok se encontró las arcas públicas tan vacías que no tuvo más remedio que denunciar la situación. Se fueron descubriendo unos tras otros cadáveres en los armarios, multitud de gastos que no se habían declarado en las cuentas públicas.

Ahora que el desmadre ha sido descubierto y que nadie les quiere prestar, a los griegos les espera un drama. Son ellos los que tienen que elegir qué modalidad de drama:

Una sería permanecer en el Euro, recortar aun más drásticamente costes (funcionarios, pensiones, servicios médicos,…) y subir impuestos para que les den otro paquete de dinero a cambio. Se meterán en recesión por muchos años.

Otra sería salir del euro y convertir en dracma su moneda. Todo el dinero negro que los  griegos están sacando de los bancos se lo llevarían, descapitalizando el país, para tenerlo fuera en Euros. Una salida del Euro, con la consiguiente devaluación, también resultaría desastrosa para los griegos porque su deuda seguiría denominada en euros y sería, por tanto, superior.

En definitiva, Grecia se enfrenta al dilema de sufrir una larga depresión y diez años de deflación hasta hacerse competitivo dentro del área Euro o al cataclismo de una salida del Euro.

Los griegos por el momento apuestan por la primera opción, pues son conscientes que su salida del Euro sería un drama para bancos franceses y alemanes (creen que tienen a Europa cogida por sus bancos) e intentan negociar. Están apostando porque los alemanes les van a seguir rescatando de manera permanente, a pesar de que les engañen.

@EnriqueQuemada
 
 
 
 
¿Por qué Sarkozy habla de salvar el Euro?
 
Martes, 17 de enero del 2012 12:39 - Enrique Quemada
Ya en diciembre Standard & Poor´s avisó de “tensiones sistémicas” en Europa. Este viernes ha pasado a la acción, realizando una bajada masiva de calificación a numerosos países de la eurozona. Este movimiento, aparte de que va a dificultar la financiación de los países afectados y del propio fondo de rescate EFSF, es otro contundente mensaje de que algo grave sucede en Europa. Hasta este fin de semana el presidente francés ha pedido a países e instituciones una movilización para “salvar el Euro”.

Cada vez es mayor el temor a que Europa se rompa, y esto se va traduciendo en hechos muy significativos. El primero es que los inversores están dispuestos a obtener rentabilidades negativas con tal de tener bonos de Alemania, cuando tienen la alternativa de rentabilidades del 6% en bonos españoles a 10 años o del 7% en los bonos italianos. ¿Si creyeses que Alemania va a sostener la deuda de España e Italia, apostarías porque te diesen una rentabilidad negativa en lugar de un 7%?

También resulta muy impactante ver cómo los bancos europeos no se atreven a prestarse entre sí y prefieren depositar su dinero en el Banco Central Europeo. Estos depósitos alcanzan ya cifras record: la semana pasada 500.000 millones de euros con una pírrica rentabilidad del 0,25%, cuando el interbancario está en el 0,40%.
Esta incertidumbre sobre el Euro se muestra también en que los bancos sólo están comprando deuda de sus propios países. Lo hacen por presión política pero también por prudencia, pues si un país sale del Euro sus bonos se redenominarían en su moneda local  y para un banco que sólo acumule deuda soberana de su propio país no sería un grave problema. En cambio si un banco compra bonos de otro Estado y el euro se rompe, se encontraría con mucha deuda en una moneda diferente que se devaluaría de manera distinta. Sin duda, prefieren evitarlo.

El verdadero problema radica en que la mitad de Europa no es competitiva y eso provoca unos déficits en sus finanzas públicas que van a acabar explotando.
El descubrimiento del Engaño de Grecia fue el inicio del fin de la confianza por los inversores en los gobiernos de Europa, pues ¿Cómo puede, un miembro del área Euro, decir que tiene un déficit del 3% y luego resultar un 15%? Los gobernantes de Europa dijeron tras la primera quita que Grecia iba a crecer en 2011 y sin embargo ha decrecido un 6%, como consecuencia el FMI está perdiendo la fe en las posibilidades de Grecia de salir del bache y ya se barajan quitas de más del 75% sobre la deuda griega.

La crisis se detuvo en Europa en 2008, porque la gente creyó que los Gobiernos podrían pedir prestado todo lo que necesitasen para rescatar a sus bancos nacionales. Ahora se ha visto que hay un límite al endeudamiento de los Gobiernos, estos han perdido credibilidad, algunos están quebrados y ha vuelto el pánico. Europa ha dado patadas a la lata de la deuda hasta que ha llegado al final de la carretera, no queda más capacidad para endeudarse. Las agencias de calificación como S&P están avisando a los inversores de que ahora es cuando viene la verdadera crisis.

¿Y España?

S&P bajó en diciembre la calificación de España un escalón, el viernes la bajó dos escalones más hasta 'A', ¿Por qué?

Lo que parecía crecimiento económico en España desde el año 2000 era tan solo actividad generada en un país que habían recibido 4,2 billones de euros en dinero prestado (entre familias, empresas, bancos y Estado)  y se lo estaba gastando. Un dinero que ahora hay que devolver.

España es uno de los países más endeudados del mundo y, como consecuencia, una generación entera trabajará como esclava de la deuda, con impuestos elevados, para pagar los excesos de sus padres y mantenerse en la eurozona.

El Gobierno de España ha acumulado un endeudamiento de más de diez veces lo que recauda anualmente en impuestos. Pero además suma cada año 90.000 millones más (el 8% del PIB) en deuda. Con ese panorama, los inversores dudan cada vez más de que seremos capaces de devolverla y por eso venden nuestra deuda. Cuando este mes de  enero se ha desvelado que tampoco el 2011 se consiguió reducir el déficit del 8% al 6%, la desconfianza sobre España de los inversores y de las agencias de calificación se ha disparado. Si la prima de riesgo no ha escalado detrás es porque el BCE está prestando de manera ilimitada dinero a los bancos Españoles para que estos compren toda la deuda del Estado y sostengan la prima de riesgo.

Para frenar las primas de riesgo el BCE ha iniciado un helicóptero monetario que ni siquiera el gobernador de la reserva federal americana, Ben Bernanke, se atrevió a contemplar. Ofreciendo crédito ilimitado en las operaciones a tres años provee de una liquidez brutal a los bancos y a través de ellos, a los Estados. Los bancos de Europa pueden comprar bonos al 6% financiándose al 1% en el BCE y obteniendo así una clara rentabilidad. Naturalmente, esto va a suponer una tremenda creación de euros, lo que está ya provocando una caída del valor del euro.

Como consecuencia, los bancos españoles pidieron en diciembre al BCE la barbaridad de 118.861 millones de euros, el 30% de lo que pidieron los 523 bancos europeos. 

El Gobierno tiene un inmenso reto por delante, pues la solución a nuestro problema de gasto y deuda exige, además de un saneamiento del sistema financiero y de una urgente y real flexibilización del mercado de trabajo, un brutal adelgazamiento de las Administraciones públicas. Si no lo aborda con premura, veremos un estrangulamiento económico y fiscal de todos los actores pues, por más que suban impuestos, a medida que vaya avanzando la crisis descenderá con intensidad la recaudación a nivel estatal, regional y local, haciendo imposible pagar la barbaridad de gasto público que se realiza en España. 
 
 
 
 
Medidas contra el "Estado del Malestar"
 
Viernes, 6 de enero del 2012 20:23 - Enrique Quemada

El Gobierno indicó también ayer que desarrollará un plan general de control del fraude para incrementar la recaudación en 8.171,7 millones de euros en 2012, aspecto capital dado que nuestro país hay una economía sumergida superior al 20% del PIB.

Al Gobierno le quedan sin embargo todavía por abordar muchas e importantes asignaturas, como un saneamiento del sistema financiero para que vuelva la liquidez a las empresas o la urgentísima reforma laboral, pues la hiperregulación protectora de los “derechos adquiridos” ha provocado que se cierren 200.000 empresas en España en los últimos cuatro años (con leyes laborales, concursales y una Justicia altamente ineficientes), destruyéndose una inmensa cantidad de riqueza productiva. Que nadie sensato espere hoy que una industria que se cierra en España se vuelva a abrir aquí; se abrirá en Chequia, en China, o en la India pero no aquí (mientras no flexibilicemos nuestro mercado laboral y se castigue en España el incumplimiento de lo acordado en los contratos mercantiles); como asesor en compraventa de empresas lo verifico, desafortunadamente, a diario.

Este trimestre probablemente terminaremos con 5,4 millones de parados. ¿No resulta absurdo que un país tenga más de un 23% de sus trabajadores inactivos? Los jóvenes tienen ganas de aprender, de trabajar a tope, de dejarse la piel mientras se forman, están en la edad y, sin embargo, casi el 50% de ellos está en paro. ¿No es una aberración? ¿Cómo va un país con esta foto a ser competitivo?

Al mismo tiempo, ante la incertidumbre actual sobre el futuro, las empresas tampoco contratan a aquellos trabajadores preparados y con idiomas que les ayudarían a crecer y exportar (no se atreven, porque si no aciertan con el fichaje tendrán que pagarle 45 días por año trabajado) y, como consecuencia, esos profesionales se ven obligados a emigrar, a países como Alemania (donde solo se paga 20 días por año en el despido). ¿Tiene lógica?

Para colmo de malestares, el Gobierno nos informó ayer de que España cierra el 2011 con un déficit en la Seguridad Social de 668 millones de euros a causa de la caída del número de cotizantes. Es evidente que la economía española tiene un problema de crecimiento (tras dos trimestres de crecimiento negativo, se pone de manifiesto que estamos de nuevo en recesión).

Y sólo hay dos maneras de hacer crecer una economía: incrementar su base de trabajadores o incrementar su productividad.

La base de trabajadores se incrementa recuperando jóvenes y mayores, a un mercado laboral que los necesita. De ahí la urgencia de una reforma laboral que de un vuelco a esta situación. Y la productividad se incrementa fomentando la ilusión, el emprendimiento, el afán de competir. Por el contrario, los últimos años se ha potenciado en España una cultura que demoniza al empresario, se le tacha de opresor y de mala persona a través de los mensajes de un Gobierno anterior empeñado en enfrentar a trabajadores con empresarios y de unos vergonzantes videos difundidos por los sindicatos. Como consecuencia, los jóvenes españoles hoy quieren ser funcionarios y no aspiran a emprender. Si queremos salir del malestar, tenemos que cambiar nuestras leyes, nuestros comportamientos y nuestra visión sobre la realidad del trabajo y de la competitividad.

A grandes males, grandes remedios

Si queremos crecer, deberemos crear un entorno económico que facilite la productividad.

No esperemos que Telefónica o Endesa, por no mencionar a los bancos, sean las que creen nuevos empleos; son las empresas nuevas (las start-up) las responsables del incremento neto de empleo en una Economía. Necesitamos emprendedores.

¿Y si premiasemos a aquel que lance una empresa?, por ejemplo: si la vende, habiendo creado más de cincuenta puestos de trabajo, no se le cobra impuesto en su incremento de capital. Eso sería un incentivo que nos interesa a todos y que animaría a emprender. Premiemos al que crea riqueza para la sociedad y conseguiremos que más jóvenes se animen a hacerlo.

¿Y si reducimos los impuestos a las empresas extranjeras que se instalen en nuestro país? para que vengan muchas a crear empleo. Podríamos, por ejemplo, indicarles que los diez primeros años en España pagarán menos impuestos y luego irá subiendo su tributación progresivamente. ¿Por qué no competimos con Irlanda con el 12% en impuesto de Sociedades?

El empleo lo crea la inversión: de dinero y de talento. Ahí se deberían concentrar las siguientes medidas del Gobierno para que nuestra economía salga del Estado del Malestar que nosotros mismos hemos creado.
 

 
 
 
 
Las medidas de Rajoy
 
Miércoles, 21 de diciembre del 2011 08:22 - Enrique Quemada
El nuevo presidente del gobierno ha realizado un discurso conciliador en su debate de investidura, invitando a todos a colaborar ante la difícil tarea que nos espera. Habló de que nos enfrentamos como país a un escenario sombrío y desolador, en un discurso que muchos tildaron de demasiado negativo.

Sin embargo, se trató de un discurso realista. Los últimos diez años, mientras los precios y salarios estaban congelados en Alemania, se incrementaron aceleradamente en España, Grecia o Portugal y eso nos ha llevado a ser muy poco competitivos respecto a los alemanes, hemos importado mucho más de lo que exportábamos, incurriendo en grandes déficits por cuenta corriente. La única manera de resolver nuestro grave problema de competitividad es bajar precios y salarios a través de deflación o devaluación interna. Y a este dificil reto se enfrenta el nuevo presidente de los españoles.

Por ello, una gran prioridad para Rajoy será la creación de empleo. A su juicio, reducir la tasa de paro es "lo más importante" en este momento, aunque también "lo más difícil". No dejó claro como lo haría, pero la lógica invita a pensar que hará una reforma de las leyes laborales que facilite al máximo la entrada de nuevos trabajadores al sistema productivo. Porque la única manera de incrementar el PIB es que crezca la población trabajadora o que crezca la productividad. Sí adelantó, para lo primero, una bonificación del 100% en las cotizaciones de la Seguridad Social para contratación de menores de 30 años y, para lo segundo, que eliminará los puentes laborales.

España se  enfrenta a un escenario de gran incertidumbre pues, en un exceso de confianza en sus posibilidades, ha construido un inmenso agujero de deuda exterior del que ahora no sabe salir. Hasta la fecha España ha estado engordando su deuda y emitiendo nueva deuda para pagar la anterior y, como consecuencia, el Estado español debe más de ocho veces todo lo que es capaz de recaudar en un año.

Nuestro país está compuesto por una población que envejece, cargada de deuda, que fabrica pocas cosas competitivas en una economía global hoy cada vez más preparada. Un país así debe cortar drásticamente el gasto e invertir en competitividad. Esta es la apuesta que puso sobre la mesa Mariano Rajoy.

El recorte de gastos es, sin duda, mejor que una subida de impuestos para mejorar la salud de una economía después de una crisis de crédito. Por ello, el nuevo presidente está obsesionado con la austeridad y por ello habló de una larga lista de medidas destinadas a cumplir con el objetivo de déficit exigido por la UE, con la única alegría de la revalorización de las pensiones a partir del uno de enero.

Una subida de impuestos reduciría el crecimiento y crecimiento es lo que necesitamos, por ello Rajoy apostó por la bajada de impuestos a empresa pymes y fomentar la reinversión bajando en diez puntos la fiscalidad de los beneficios no distribuidos.  Esto es positivo, porque cuando las empresas privadas invierten ganan economías de escala y se hacen más competitivas. En mi papel de asesor en compraventa de empresas detecto en el empresariado español mucha deuda y pocos recursos propios, por lo tanto esta medida ayudará sin duda al reforzamiento del capital en las empresas.

En el  sistema financiero, parece que el presidente del gobierno descartó que el Estado asumiese los activos tóxicos de las entidades financieras y apostó a obligarlas al saneamiento de sus balances a través de la venta de los inmuebles a precio de mercado. Esta medida incrementará las necesidades de capital de muchos bancos que serán solventadas, según entendí, a través de la adquisición de los bancos poco solventes por parte de otros más saneados. Como consecuencia, serán los accionistas de los bancos, y no los contribuyentes, los que paguen los errores de sus directivos. La gran cuestión es cuánto se tardará en hacerlo y cómo se devolverá la confianza exterior en el sector financiero español para que vuelva a fluir el crédito en nuestra economía. 

El gobierno recortará su deuda a través de ajustes en gasto y eso ahondará la recesión a corto plazo. Pero la falta de competitividad de nuestra economía sólo se arreglará con años de esfuerzo y sacrificio colectivo, sólo nos podremos desendeudar si conseguimos un superavit por cuenta corriente y eso únicamente lo conseguiremos si somos competitivos, y para serlo tendremos que ajustar los salarios o trabajar mejor y más horas. En definitiva, esto va a ser doloroso, pero no es una cuestión de dolor o no dolor, es de cuándo y cómo decidimos asumirlo. Da la impresión de que Rajoy está decidido a meter el bisturí en nuestra economía y, por el momento, parece va en la buena dirección.
 
 
 
 
Merkel se impone pero la amenaza persiste
 
Lunes, 12 de diciembre del 2011 08:28 - Enrique Quemada
El pasado viernes Angela Merkel se salió con la suya y consiguió un pacto de coordinación fiscal de todos los países (menos Gran Bretaña), con sanciones a aquellos que no cumplan con las reglas fiscales por ella marcadas.

Sarkozy hizo de vocero de lujo como si hubiese sido una pieza clave en el acuerdo, en un intento de consolidar su imagen de cara a las elecciones presidenciales a cinco meses vista (eso le viene bien a Merkel para que no se vea tan claro que estamos viviendo una imposición alemana al resto de Europa). Y es que los franceses, que llegaron a la cumbre demasiado debilitados (intentando sujetar su rating AAA, con sus bancos casi quebrados, un elevado nivel de deuda pública y una economía que entra en recesión), tuvieron que plegarse a todas las exigencias alemanas.

Alemania lleva aplicando políticas de austeridad desde su unificación (su congelación de salarios les ha hecho mucho más productivos que los países periféricos) y quiere que los demás países del área euro pasen por lo mismo; en la cumbre se han salido definitivamente  con la suya.

Como consecuencia, cada país establecerá reglas en su constitución que les comprometa a controles fiscales y de austeridad: un déficit estructural menor al 0,5% del PIB y una reducción progresiva (una vigésima parte cada año) del ratio de deuda sobre PIB hasta que quede por debajo del 60%. Si un país supera el límite de déficit del 3% del PIB recibirá sanciones. De hecho, la corte europea de justicia podrá derogar leyes nacionales que lleven a sobreendeudamiento.

La amenaza clave para conseguir la aceptación de muchos consistió en que aquel país que no se adhiriese no podría tener ayuda de un Banco Central Europeo que otorga a los bancos nacionales financiación al 1% para que puedan comprar los bonos de sus Estado al 5 o 6%.

Si eres un país como España o Italia, tus bancos nacionales acumulan una gran parte de la deuda pública del país y nadie (salvo el BCE) está dispuesto a prestarles, no te queda más remedio (si quieres que tus bancos tengan acceso al dinero del BCE y que con él puedan acudir a las refinanciaciones del Estado) que seguir las instrucciones de Merkel y reformar la constitución (sin rechistar).

España ha sido por tanto el primero en apuntarse y el resto de países han seguido también dócilmente las instrucciones. Y, gracias al acuerdo alcanzado, los políticos subirán impuestos, recortarán gastos y podrán echar la culpa de todo ello a Bruselas.

Angela Merkel también ha conseguido evitar los Eurobonos o el soporte ilimitado del BCE (aunque el BCE prestará 200.000 euros al FMI para que pueda comprar bonos de los Estados). A cambio, el BCE alargará las líneas de crédito a los bancos a tres años. De esta manera, los bancos pueden comprar con ese dinero bonos de los Estados y también dar préstamos a las empresas (cosa improbable) para proyectos a más largo plazo.

Parece que con esto los líderes de Europa se quedan tranquilos, convencidos de que calman los mercados, pero no será así, porque el problema de fondo en Europa persiste: la competitividad.

El pacto en la Cumbre de este fin de semana ha marcado las líneas para una mayor coordinación fiscal en el eurogrupo, pero no ha ofrecido una solución para los verdaderos problemas de Europa y, como consecuencia, sigue la amenaza de bajada de ratings sobre los países. Especialmente cuando las medidas de austeridad impuestas van a hacer que las economías de la eurozona se ralenticen todavía más: el banco UBS pronostica  un decrecimiento del 0,7% en la UE en 2012 y  Citibank, por su parte, espera seis trimestres consecutivos de contracción en Europa.

En definitiva, la cumbre ha hecho progresos en la pérdida de soberanía presupuestaria de los Estados pero no ha ofrecido una solución a la crisis de Europa. Y ello es así, porque el verdadero problema no son la excesiva deuda ni los déficits, sino la falta de crecimiento y la incapacidad de ser competitivos a nivel internacional, ambas cosas totalmente necesarias para generar aquellos recursos que se precisan para poder devolver las abultadas deudas. 
 
 
 
 
 
Perspectiva negativa para la economía europea en 2012
 
Miércoles, 7 de diciembre del 2011 11:41 - Enrique Quemada
Standard & Poor's ha anunciado que podría rebajar las calificaciones crediticias de 15 países del euro, entre ellos la triple AAA de Alemania y Francia. Esto es un signo más de que los mercados se están cuestionando el futuro de la eurozona y la solvencia de algunos países de Europa y, como consecuencia, de muchos bancos europeos.

El futuro de los bancos y de los países del euro está correlacionado porque los bancos europeos han sido quienes han financiado los déficits de los gobiernos y, por tanto, la deuda de los gobiernos representa una gran parte de los activos de la mayoría de los bancos de la eurozona. Si unos se vuelven insolventes, los otros también.
Con la entrada en el Euro, todos los países de los 17 obtuvieron el rating de Alemania y gracias a ello pudieron pedir prestado a unos tipos extraordinariamente bajos. Los bancos estuvieron encantados de financiar los endeudamientos de estos países porque podían llevar esos créditos al BCE y usarlos como colateral para obtener más financiación y prestarla de nuevo a los Estados. Así se financió una locura de crédito que nos recuerda a otras burbujas que ya han explotado.

Pero el dinero prestado hay que devolverlo, o refinanciarlo. La refinanciación de la deuda europea hasta el 2014 es de 3 billones de euros, Grecia debe refinanciar el próximo año un 30% de su deuda, Italia un 26%, Portugal un 19%, España un 16% (tan solo Italia tiene que refinanciar antes de que finalice febrero 81.000 millones de euros).  Aunque los gobiernos acusan de especuladores a los mercados financieros, lo que sucede es que los inversores son prudentes y por eso ya no quieren deuda de estos Estados. Lo que era un activo seguro (los bonos de los Estados de Europa) se ha convertido en un activo de riesgo.  De hecho, el gap entre el precio que pagan los bonos alemanes y los del resto de los países del euro dan una indicación de que los inversores temen una ruptura del euro.
 
 
 
 
El descontrol de la deuda soberana
 
Jueves, 10 de noviembre del 2011 21:52 - Enrique Quemada
La promesa de dimitir de Berlusconi una vez que fueran aprobados los presupuestos del 2012 no ha calmado a los mercados. La rentabilidad de los bonos italianos a 10 años en el mercado secundario ha superado la cifra límite del 7%, rozando el 7,5%. Una vez fue superado el 7% por Grecia, Portugal e Irlanda, todos ellos tuvieron que pedir el rescate financiero. La prima de riesgo italiana ha alcanzado la impactante cifra de 574 puntos básicos de diferencia sobre el bono alemán.

Estamos hablando de Italia: la tercera economía de Europa, la octava del planeta y el tercer emisor de deuda pública del mundo. Los italianos se defiende de los ataques diciendo que aunque su deuda pública es elevada (120 % de su PIB), no crece mucho; a diferencia de la de España, Grecia o Portugal. El problema es que tienen que refinanciarla (300.000 millones de euros sólo en 2012) y hoy nadie está dispuesto a comprarla.
 
 
 
 
Por qué se disparan las primas de riesgo
 
Miércoles, 9 de noviembre del 2011 08:52 - Enrique Quemada
Angela Merkel dijo el pasado sábado que no espera un final rápido a la crisis de la deuda soberana en la eurozona y que costará una década llegar a tiempos mejores. Alemania lo tiene claro, sigue apretando para que los países endeudados no se relajen en sus planes de austeridad.

En la reunión del 27 de octubre los líderes del área euro lanzaron otro paquete de medidas “contundentes”; pero la euforia de los mercados ha durado muy poco y los inversores están deshaciendo posiciones en deuda italiana (ayer su prima de riesgo tocó los 491 puntos). ¿Por qué pasa esto?

Los líderes del Euro nos dijeron la semana pasada que habían ampliado a un billón de euros la capacidad de comprar deuda por parte del mecanismo de rescate EFSF, pero los mercados se han percatado de que no es verdad. Lo que en realidad han hecho es asegurar el primer 20% en las perdidas que pudieran existir en los bonos de los Estados en riesgo, esto en teoría pretende que el efecto de soporte a los bonos se multiplique; pero la realidad es otra, porque no resulta creíble una quita de sólo un 20% en la deuda de ningún Estado (si haces una quita lo haces a lo grande) y porque los que están garantizando al EFSF son los propios Estados sobre los que hay riesgo (al estar todos los países del Euro y sus bancos demasiado interrelacionados) lo que convierte al EFSF en vulnerable.
 
 
 
 
¿Debería Grecia salir del Euro?
 
Jueves, 3 de noviembre del 2011 09:11 - Enrique Quemada
El primer ministro griego, Yorgos Papandréu,  propuso ayer someter el último plan europeo a referéndum por entender que exige al país demasiados recortes sociales para poder recibir asistencia financiera.

Esto ha hecho saltar todas las alarmas, pues se teme un rechazo por parte del pueblo griego a los recortes y por tanto, al plan de rescate, lo que podría forzar la salida de Grecia del Euro y un contagio en cascada a otros países con ataques masivos a los bonos de Italia o España.

Alguno se preguntará ¿No deben estar contentos los griegos si han tenido una quita del 50% de su deuda?

En primer lugar, la quita no ha sido realmente del 50% de la deuda pública griega. Se ha tratado de una quita del 50% de lo que tienen los acreedores privados, dejando a Grecia con una deuda del 120% de su PIB (un PIB que va a caer este año un 5,1%).

El recorte del 50% solo se hace a la deuda soberana griega que tienen las instituciones privadas. Las instituciones públicas se quedan con el recorte del 21% que se acordó en julio y los 150.000 millones que tienen la Troika y el BCE no se incluyen en el recorte. Es decir, de los 350.000 millones de deuda pública que tenía Grecia, tras el recorte se queda todavía con una deuda de 275.000 millones. Grecia sigue siendo, por tanto, insolvente.

Imagínate que a ti te hacen un “supuesta” quita del 50% en todas tus deudas, te dejan sin embargo con una deuda equivalente al 120% de todos tus ingresos anuales, con unos ingresos que no paran de disminuir (en los últimos dos años el PIB ha caído un 9%) y, a cambio, te exigen que vendas tus posesiones más valiosas, te hacen un recorte de tu pensión de jubilación del 50% y te obligan a perder tus beneficios sociales como educación o sanidad. Y todo ello en un entorno en el que los precios suben al 3% debido a la inflación. ¿Y si te piden que votes si te gusta la idea?
 
 
 
 
Las decisiones de Bruselas
 
Miércoles, 26 de octubre del 2011 18:58 - Enrique Quemada
El pasado fin de semana se ha celebrado otra cumbre de la Eurozona. El resultado: flores para España, Irlanda y Portugal (hay que vender que las cosas están mejorando) y bronca para Italia y Grecia.

La agenda ha sido amplia. Lo primero, liberar a Grecia el sexto tramo de rescate con 8.000 millones de euros para evitar su quiebra. Han aprovechado también para declarar, por fin, que Grecia necesita una quita de al menos un 50% de su deuda (en lugar del 21% como dijeron en julio).

Han decidido también exigir a los bancos europeos una recapitalización antes de la quita a Grecia (para evitar que la quita haga quebrar a algunos, claro). La decisión consiste en exigir a los grandes bancos un Core Tier 1 del 9% y lo calculan en 100.000 millones de euros. Algunos análisis son menos optimistas con el importe necesario para llegar al 9%, The Economist habla de necesidades de recapitalización que pueden alcanzar los 250.000 millones.
 
 
 
 
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